...algunos rinconcitos de otra Barcelona...


 No llegué a tiempo. Son cosas que pasan, uno no elige ni el momento ni el lugar donde nace, así como el resto de cosas, uno practicamente no elige nada. Tierna ilusión de todo ser humano pensar que podemos elegir, la ilusión de libertad, al menos eso me revela mi lógica. Pero bueno, volvamos al camino. No llegué a tiempo de contemplar otra Barcelona de la que cada vez más, sólo quedan algunos muros que se erigen como estatuas en recuerdo de otro tiempo, de otra gente. Muros que resaltan y llaman la atención por su contraste con la nueva Barcelona por la que me ha tocado caminar a mi. Muros, paredes de casas, chimeneas de fábricas donde hace tiempo vivían y trabajaban personas que con su esfuerzo levantaron su ciudad. ¿Donde están ahora esas personas? ¿Donde fueron a parar cuando en el lugar donde se encontraban sus casas, sus trabajos, sus vidas, se elevan ahora multitud de edificios multicolores y multiformas? Ese contraste de pobreza-riqueza, humildad-ostentación me provoca. No puedo caminar por Barcelona sin hacerme esas preguntas, sin que me llame la atención esa dualidad, y es que en definitiva, tampoco las preguntas las puedo elegir yo.











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